El problema de coger con libertarios

Si el deseo ansia consumir, el amor ansia poseer.

Contrariamente a lo que se suele creer de los influencers, yo no hablo de mi vida privada en internet. La uso de excusa, la teatralizo, narro algo del orden del cotidiano pero jamás pierdo de vista cuáles son mis límites. Es una decisión consciente y diaria que ejerzo para resguardar aquellas cosas, y personas, que considero más significativas y valiosas. Me esfuerzo muchísimo por construir una convivencia digital más amena, pero sería necio negar que hoy las redes sociales son regularmente espacios hostiles y peligrosos.

Entre polarización, fake news y vocación de mejorar la conversación pública, me pasó algo horrible: conocí al hombre más maravilloso del mundo. Lo idealicé. Me permití creer que no era como el 90% de mis seguidores varones, de entre 20-40 años, que están desesperados por ver un píxel de teta de Juana Politizada. Él era distinto: no era un troll, no era IA. Podía completar un CAPTCHA. Era una persona real.

En un océano de shitposting, de contenido informativo financiado por partidos políticos y de discusiones tuiteras idiotas fogoneadas por el propio algoritmo, encontrar su existencia humana se sintió como un oasis. Ante su templanza, la calidez de su sonrisa y la picardía de su mirada, ¿importaba indagar en cómo pensaba? Si estar cerca suyo era como ver la definición enciclopédica de belleza materializada.

Actualmente el problema más urgente a resolver es mantener una conversación sin distraerme mirando tus labios mientras hablás.

— Nota del celular de Juana Cornudizada

Amor líquido

No sé si alguien puede decir que Zygmunt Bauman haya sido un sociólogo liberal. Más bien, todo lo contrario. En su juventud supo ser un militante comunista. Y sin embargo fue profundamente economicista cuando escribió: «El amor es un préstamo hipotecario a cuenta de un futuro incierto e inescrutable».

Amor líquido es un libro publicado en 2003. Entiendo que lo produjo después de lanzar Modernidad líquida. Inevitablemente es una lectura obligada para quienes estudiamos ciencias sociales durante las últimas décadas. El loco fue fino para describir la crisis de las instituciones en la transición hacia la posmodernidad. Escribe lindo, además. Dibuja presentes con la palabra.

En todo amor hay por lo menos dos seres, y cada uno de ellos es la gran incógnita de la ecuación del otro. […] Como lo expresa Erich Fromm: «En el amor individual no se encuentra satisfacción sin verdadera humildad, coraje, fe y disciplina»; y luego agrega inmediatamente, con tristeza, que en «una cultura en la que esas cualidades son raras, la conquista de la capacidad de amar será necesariamente un raro logro».

— Bauman en Amor líquido

¿Qué pasa en la Argentina?

Leí una nota que plantea que el 81% de los jóvenes quiere formar una familia pero sienten que las relaciones son «más difíciles de sostener». Y es lógico sentir frustración al respecto.

En la Argentina, tenemos una cultura monogámica: la última encuesta de Sexualidad y salud en los argentinos de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires arrojó que 7 de cada 10 personas están «casadas o en pareja con alguien». La muestra es chica, tomó 3941 casos. Sin embargo, creo que es profundamente ilustrativa del valor que se asigna a la decisión de compartir la vida con un otro con exclusividad.

Vamos al chisme, que para eso estás acá: a mí no me preocupa la liberalización de las relaciones. Es una consecuencia lógica de una época tarada, perfectamente descrita por Bauman, que tiene a todas las instituciones en crisis. Cae la tasa de natalidad, la decisión de tener hijos se posterga o se anula, la ternura de una mamá o una abuela –que antes estaban dedicadas a esperarnos con la comida– empieza a cotizar al alza en el mercado. En serio, hay compatriotas en la Argentina que están alquilando abuelas para que esperen a los pibes con la chocolatada.

Lo que sí me angustia es identificar que esa subjetividad del relativismo absurdo pueda haber permeado en mí. Yo soy una feminista con una estructura de pensamiento moderno: reivindico al Estado de Derecho, me gustan las cosas claras, milito por la Verdad (en tanto consenso socialmente validado) y soy profundamente materialista en el sentido más marxista del término. Creo que amar es cuidar. Y por eso me duele haberme traicionado.

Gorda, poné la pava

Objetivamente, no es posible asignar etiquetas políticas a las maneras de vincularse con los otros. Básicamente porque existen tantas como personas en el mundo. Podemos, al menos según la Psicología, establecer dinámicas relacionales y estilos de apego.

De cualquier modo, en el imaginario social, sí existen algunos estereotipos asociados a identidades partidarias. Mientras a los chicos de Milei se los conoce como «incels» o «virgos», porque en general sus militantes con más visibilidad son jóvenes con muchas horas de pantalla, a los peronistas se les adjudican prácticas de violencia de género y abuso al calor de escraches feministas y denuncias que recaen contra el expresidente Alberto Fernández y otros cuadros.

Hecho este disclaimer… ¿Hay algo más liberal libertario que creer que el amor puede limitarse a un contrato entre partes fríamente ejecutado? ¿Cómo se catalogaría a la concepción del sexo asociada meramente a satisfacer una necesidad fisiológica? No me hagan hablar del ghosting, del lovebombing o de cualquiera de esos anglicismos de moda que buscan evitar decir que los tipos tienden a ser emocionalmente irresponsables.

A mí no me gusta decir que son todos iguales. Es difícil dar con estudios que puedan describir cómo opera el deseo de forma estandarizada. Pero cómo tira el aprendizaje social adquirido, hermano. Hasta el más peronista de Perón está hecho un llorón relacional al calor de este clima donde está mal visto ser un hijo de puta público.

El ejercicio de poder masculino hoy radica en la indiferencia, en «fingir demencia», en mostrarse copados con los pares como si trasladaran lo que dicen entre ellos a lo que hacen en privado con las minas. Hay amor: consigo mismos. Protegerse es cuidar su reputación. ¿Ven que suena bastante libertario? Un saludo a las novias de los pibes que se hicieron una paja conmigo.

Dar un mensaje de amor

En un vivo en mi canal de YouTube, hace algunos días, hablamos de estos temas. Siempre es mejor conversarlo entre varios. No se pueden generar patrones pero, de nuevo, las conductas socialmente aprendidas no salen de un repollo. Les conté a los chicos que había decidido bloquear a alguien que quería mucho, y que estaba triste por eso pero que me parecía lo más sano. Alguien preguntó en el chat: «¿Por qué bloquearías a alguien que querés?». Me quedé en silencio por varios segundos. Solo pude decir: «¿Ustedes nunca bloquearon a alguien que quieren? Bueno. Es que yo estoy loca». Mentira no es. Fui a pérdida con mi asset más caro: mi tiempo.

Como comunicadora social, sé mejor que nadie que no se conoce a las personas y sus ideologías a partir de lo que dicen. La gente se define en función de lo que hace. A esta altura de mi vida, soy insensible a los símbolos, las pantallas y las imágenes. Lo que me conmueve, en general, es que me ofrezcan algo parecido a la verdad. No suele traer placer, incomoda y tiende a generar malestar. Por eso me angustió tomar la decisión de bloquear. Tuve que hacer reducción de daños.

No se deje atrapar. Evite los abrazos demasiado firmes. Recuerde: cuanto más profundos y densos sean sus lazos, vínculos y compromisos, mayor es el riesgo. […] Y por sobre todo, jamás lo olvide: ¡No hay nada peor que jugárselo todo a una sola carta!

— Bauman en Amor líquido

Para una persona enamorada, la realidad produce dolor. Debe ser lo más parecido a ser trosko. A la luz de la calma que me trajo tomar esa medida de cuidado conmigo, y de releer al querido Bauman, tengo que aceptar el trágico hecho de que cualquiera te desea.

Entender la hegemonía es disputarla. Cualquiera puede, desde la lógica posmoderna libertaria, consumirte. Si, al fin y al cabo, todas las mujeres son lindas para alguien cuyo criterio estético se basa en convencerse del propio poder para doblegarlas.

Hay oferta en abundancia de académicas blancas enojadas que detestan al Gobierno. También un amplio catálogo de kukas con flequillo que pueden desearle la muerte a los hombres mientras anhelan hacerles la cena y esperarlos con un delantal. Bueno, ¿hace falta que yo las enumere a quien es un experto catador? Por eso hay una sola Juana Politizada. ¡Puedo grabar unos tutoriales para enseñarle a tu novia cómo ser más divertida en la cama!


A partir de ahora, la empresa se reserva el derecho de admisión. Los libertarios relacionales que quieran consumir a la CEO para ser esa amiga con la que discutir, reírse, recibir cumplidos y sentirse intelectualmente escuchados van a tener que pagarla.

Respuesta

  1. Avatar de Ursafinha

    Se puede pagar con chipa?

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