¿Quién saludaba a Hitler en su cumpleaños?

Adolf Hitler, máximo responsable de la muerte de más de 11 millones de personas en la Alemania nazi, nació el 20 de abril de 1889. Si no me fallan los cálculos, era de Aries.

Cada sociedad genera sus propias representaciones del Bien y el Mal. Escribo ambas palabras con mayúsculas porque me refiero a valores morales absolutos (en abstracto) que orientan conductas en función de lo aceptable y lo condenable.

Es necesario, ¿no? Si no tuviéramos algún tipo de brújula que marque los límites, probablemente seríamos caníbales o estaría normalizado el incesto. No por nada una de las chicanas más frecuentes contra Milei es la supuesta relación amorosa que tendría con su hermana. El antropólogo Claude Lévi-Strauss reflexionó sobre esto hace más de 70 años en Las estructuras elementales del parentesco (1949). En ciencias sociales no hay tanto por inventar.

Cuando se menciona a Hitler, la evocación del Mal es inminente. No es gratis llevar adelante un plan sistematizado de genocidio y tortura contra opositores y grupos étnicos que no te gustan. De hecho, algunos optan por llamarlo “el pintor austríaco” como manera de evadir, justamente, la connotación negativa que acarrea su mera enunciación. Hoy en día, ser negacionista en Alemania está tipificado como delito penal grave. Vaya que las palabras son cosa seria.

Es lógico, ¿verdad? ¿Alguien podría querer y celebrar a un dictador con semejante apatía hacia la vida? De hecho, sí. Tuvo volátiles amistades, un amor (Eva Braun) y una familia que lo crió. En general, los monstruos suelen tener historia. Hay quienes creen que entender es justificar… Luego estamos las personas que sabemos que la información transforma, repara y previene. Veamos, entonces, si la gente cercana a Hitler creía que él era el Mal.

Mi relación con Hitler era ambigua… Probablemente sea típico de muchas amistades el estar
basadas en contraposiciones. Ahora bien, con Hitler nunca tuve la sensación de haber encontrado en él a un amigo. Viví siempre «temeroso ante el señor», no era fácil tratar con él y obtener su favor o ponerlo de tu parte en la medida de lo posible.

Carta de Albert Speer a su colaborador Rudolf Wolters sobre su relación con Hitler.

Los afectos de Hitler

Dice Wikipedia: “Berthold Konrad Hermann Albert Speer​​, conocido como Albert Speer, fue un arquitecto alemán que ejerció como ministro de Armamento y Producción de Guerra de la Alemania nazi durante gran parte de la Segunda Guerra Mundial”. Allegado a Hitler, Speer fue uno de los condenados en los juicios de Núremberg a 20 años de prisión por su participación en el Holocausto.

Escribió una suerte de autobiografía, sus memorias, en la que podemos acceder a una parte de su historia. Consecuentemente, también a su visión del Führer. Yo no las leí, pero encontré esta nota en un blog que relata un poco de lo que trata el libro. En resumidas palabras: un sentimiento de ambivalencia. La distancia de quien sabe que está con un chiflado con el necesario respeto por compartir más o menos la misma sed de poder.

En Eva Braun. Una vida con Hitler (2012), la historiadora Heike Görtemaker reunió material para dar a conocer la vida de la amante del dictador. Desde una óptica feminista, la autora reconoce que Braun tuvo un rol clave dentro del aparato de propaganda nazi: fue fotógrafa y filmó a Hitler en varias ocasiones. Además, creía y adhería a los valores del régimen autoritario.

Fotografía de Eva Braun sentada junto a Hitler.

Durante años, fueron pocas las veces en las que se mostraron cercanos en público. Su relación parece haber sido más bien bohemia en comparación con el tipo de vínculo que se estilaba en la época. Aún así, ella sentía orgullo de ser parte de su círculo. Lo dejó en claro en la última correspondencia enviada a su hermana, en la que le solicitó que conservara las cartas que había intercambiado con el líder del Tercer Reich. El pedido ocurrió una semana antes de suicidarse junto a Hitler. En teoría, estas daban testimonio de su amor. Hasta ahora, nadie las encontró.

Eva Braun encargó a su hermana Gretl, en una última carta desde Berlín, «hacer un paquete impermeable y, de ser necesario, enterrar» todas las «cartas del Führer». Recalcó expresamente—: ¡¡Por favor, no destruir!!». En cambio, el resto de la correspondencia privada, y «sobre todo las cosas de trabajo», debían ser eliminados enseguida. […] Al contrario que Hitler, quien al final se preocupó de borrar por completo todas las huellas de su existencia privada, Eva Braun trató de asegurar que la posteridad tuviera noticia de su relación con el «Führer» y de la vida que llevó a su lado. Viéndose cerca de la muerte, se preocupó por su imagen en la historia.

Eva Braun. Una vida con Hitler (2012)

El Gordo Dan no llega ni a ser un Goebbels

El 15 de mayo cumplió años Daniel Parisini, el Gordo Dan. Lo saludé públicamente. Si bien, para mucha gente, el militante libertario y conductor en Carajo es considerado un sinónimo de Hitler… Yo me permito diferenciar entre el Régimen de Javier Gerardo Milei (el Presidente, sus funcionarios en ejercicio y un programa económico de colonialismo cool) y sus partidarios. Hay capital en tener el ingenio suficiente para convertir tus horas en internet en una carrera política. Siento respeto por eso y por los lazos de amistad que ha contado que formó. Luego, disiento profundamente en su ejercicio de la crueldad como método político.

No es lo mismo quien ejecuta un plan de miseria planificada (los Milei, Adorni, Sturzenegger, Caputo, Villarruel y Menem, con el visto bueno de Patricia Bullrich y las autoridades del PRO) que un militante que encontró en ese espacio una representación que la política partidaria tradicional no estaba ofreciéndole. Necesito marcar esa diferencia. Porque un porcentaje considerable de los votos que capitalizó La Libertad Avanza supieron ir, hace unos años, al peronismo.

Y sí, yo sé que Parisini no es un santo al que haya que rendirle culto. Sé que ha doxeado gente, que se rió de todos los símbolos del Estado de Derecho y del progresismo. Acosó digitalmente a cualquier cantidad de comunicadoras feministas. Ejerce poder de la manera en que la infraestructura de X lo demanda: despierta reacciones emocionales estrepitosas para la manipulación psicológica de grupos específicos.

A Papá Politizado no le gustó mi tuit.

Poseer una determinada información no desencadena por default en una conducta única. Los afectos se tramitan y tamizan a través de las experiencias, no de la repetición de consignas vacías. Información sin anclaje emocional es aprendizaje memorístico. Afectás comportamientos cuando transformás significados.

Hablar con termos es una pérdida de tiempo

El mileísmo nos enseñó, a cachetazos, que la política de la indignación hoy no gana elecciones. Y el albertismo, por su parte, evidenció que tampoco tiene capacidad de transformar las condiciones materiales de vida.

Yo no soy católica practicante. No voy a exigirle al Gordo Dan que pida perdón, aún cuando me ha dicho “cara de vinchuca” y me consta que ha sido cruel con personas que estimo intelectualmente. Bastante tendrá en las noches con el sinsabor de saberse uno de los argentinos de nuestra generación con peor reputación pública. Un escrache pasa, pero una mala imagen sostenida en el tiempo -a fuerza de cagarte en los significados de los demás- no se desarma con un par de campañas publicitarias.

Hoy, el Bien y el Mal tienen la posibilidad de ser cuantificados en likes. A diferencia del nazismo, que fortalecía la pertenencia desde el resentimiento y la vocación de superioridad como unificador ideológico, tenemos la oportunidad histórica de elegir militar la ternura como bandera política. Ojo, no garpa en métricas.

Pueden cancelar a la trola arrastrada de Juana Politizada por un tuit de feliz cumpleaños al enemigo. Pero no van a deshacer la calma que transmitió a personas que votaron a Milei, que están pasando un momento económico difícil y sienten esperanza al ver a una peronista feminista joven abiertamente dispuesta a tender puentes.

Bizcochuelos y abrazos

Hitler no necesitó únicamente miedo para construir poder. Tenía afectos, admiración, pertenencia y personas dispuestas a encontrar sentido dentro de ese universo moral. Es incómodo pensar que el horror no se sostiene sólo por coerción, sino también por vínculos humanos. Y si eso fue cierto incluso para una de las experiencias más atroces del siglo XX, quizás reducir a todos los votantes de Milei a “fachos hijos de puta que están del lado incorrecto de la grieta” puede ser una pésima estrategia para disputar sentido en democracia.

No se abandona una identidad a partir de un escrache público. Los afectos no se destruyen por decreto moral ni por superioridad intelectual (por eso “la grieta es cognitiva” es un eslogan flojo de papeles). Tender puentes no implica absolver la crueldad ni relativizar responsabilidades: es entender que, si los vínculos también producen subjetividad política, renunciar al diálogo es la peor de las decisiones posibles.

Desde el programa de streaming que hacemos cada miércoles, pasando por mi participación en televisión, los videos que produzco en internet y las notas que publico, hasta la más estúpida de mis peleas por X… Toda mi producción ideológica abona en una misma dirección. Pueden estar en desacuerdo con mis modos: primero tienen que entender mis objetivos.

Respuestas

  1. Avatar de Erik Martínez

    Renovás el aire, que tan violento se siente hoy no sólo a nivel local sino global con esta postura, adhiero a que no hay que renunciar al diálogo ¡Saludo!

  2. Avatar de María Cecilia Valverde

    Te respeto cada día más, Juana. Es un placer leer un análisis que rompe con los sentidos comunes de la polarización. Un abrazo grande

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